Cómo decía Mika, me lo tomé con calma, y ayer fuí con Toni a un balneario…. nos decidimos por la tarifa nocturna, que consistía en dos horas de uso total del balneario, a partir de las siete de la tarde por 14€. Ya en la entrada, nos encontramos con una máquina expenedora de comida, pero multiproducto; o sea, que pudimos comprar desde un zumo de naranja hasta un anillo vibrador (cierto), pasando por fruta, tokes, y condones varios. Estábamos entre una bolsa de cacahuetes o un anillo vibrador, pero cómo dudábamos mucho, y se nos pasaba el tiempo, al final no compramos nada. Otra vez será. Nos cambiamos, y después de comprobar que el moreno de playa no dura todo el verano, entramos en las piscinas.
La fauna era bastante variada, y me tuve que joder un poco, ya que cómo no llevaba gafas, no podía observar con toda claridad el personal. Distinguí a dos rumanas o búlgaras, a varias chonis con sus cholos correspondientes, y a diversos jubilados. Es lo que tienen las tarifas reducidas, que hay bastante variedad.
Empezamos a probarlo todo, las ollas con burbujas (yacuzzi), la olla con corrientes y burbujas (yacuzzi) y las camas con burbujas (yacuzzi). Quedamos un poco hasta los huevos de las burbujas, ya que en lugar de relajar, el ruido que hacen es un poco molesto. Molesto también era el hilo musical: Enya a todo trapo. También vimos la piscina exterior, los chorros, y varias saunas.
La verdad es que los yacuzzis son un poco aburridos, así que empezamos a hacer el ganso y a reirnos un montón; yo casi me ahogo dos veces. Al ver que la gente empezaba a estar un poco pendiente de nosotros, nos fuimos a la piscina exterior. Un túnel aquático comunicaba la piscina interior con la exterior, así que no tuvimos que morir helados. La sensación de estar con el cuerpo cubierto de agua a 36º y la cabeza a -3 es un poco rara, pero era una zona tranquila que sólo la alteraba unos chorros de agua caliente que se abrían cada cinco minutos. El contacto del agua caliente con el aire frío, provocaba una niebla en la que no veías ni jota, y gracias a eso no fué hasta al cabo de un rato, que vimos que no estábamos solos en la piscina. Había un par de parejas dándose el lote en el borde de la piscina, y ahí entendimos lo de los condones y los anillos vibradores. Nos dió un poco de asco, y nos fuimos pitando de ese antro de perversión acuático…
Habían pasado 45 minutos, y ya estábamos arrugados por culpa del agua así que nos fuimos a las saunas. El hammam estaba cerrado, las duchas de agua fría, ni hablar, el pozo de hielo, menos, y la sauna seca era un palo, o sea que nos metimos en la sauna escandinava, la de vapor, pero nos tuvimos que largar al cabo de dos minutos, porqué se pasaron con el eucalipto, y nos picaban mucho los ojos…
Después de este tour de mierda, nos metimos otra vez en las piscinas con burbujas, y yo, haciendo el animal, me provoqué un tirón y tuve que salir del agua. Vimos que ya estábamos los dos bastante relajados, y decidimos largárnos, mas que nada porqué teníamos hambre, estábamos arrugados como pasas, y mi pierna me estaba dando por el saco.
Nos largámos muertos a casa, y la cosa se ha accentuado hoy por la mañana, al comprobar que me dolían piernas y espalda. Las piernas por el tirón, y la espalda porqué creo que me pasé con los chorro-masajes. Espero estar recuperado mañana ya que tengo concierto de Róisín y pinchamiento de Jarvis en el Razz….