El fin de semana muy relajado, guardando fuerzas para el finde que viene. Promete.
Ayer vi en “30 minuts” de TV3 un reportaje sobre Bosnia, llamado “Bosnia Malherida” hecho por Carles Bosch y Roser Oliver, los autores de “Balseros” (documental que llegó a los Oscar) y sentí vergüenza. Vergüenza de ser europeo, y formar parte de una comunidad que dió la espalda el conflicto serbio-bosnio, y que llegó tarde a una intervención que tenía que ser inmediata.
El tema es complejo, y no soy yo quién tiene que hacer una análisis de lo que pasó. Tres nacionalidades que viven en un país, Bósnia, y una guerra, dónde como todas las guerras, el perdedor parece la víctima, y los perdedores son todos. El documental se centraba en una mujer musulmana, Nura, que vió morir a marido, hijo y hermano a manos de los ultras serbios. La madre, de Srebrenica, contó cómo funcionó la limpieza étnica en su ciudad. El ejército serbio-ortodoxo, llamó a una repersentación de mujeres musulmanas de la ciudad, y les amenazó con matarlas si no se íban. Mientras, detenían a los hombres de 13 a 99 para mas tarde fusilarlos. Muy fuerte.
Nura se tuvo que ir, dejar su casa, y marcharse a la frontera con Albania para vivir como refugiada. Cuando la guerra terminó, y con los acuerdos de Dayton cómo “decálogo para la convivencia” la mujer pudo volver a su ciudad. Se encontró con su casa ocupada por ortodoxos serbios, a los que los acuerdos obligaron a marcharse, con los asesinos de su família, y con una disminución de la población musulmana, que hacía de su ciudad, un sitio extraño y lleno de rencor.
Nura no quiso vivir en Srebrenica, y la visita de vez en cuando, sin atreverse a mirar a los vecinos, la mayoría ortodoxos serbios. Encima, uno de sus hijos, era protagonista de una ejecución brutal grabada con video por ultras serbios. Un chico de 23 años es echado a patadas de un camión, y segidamente ejecutado delante de las cámaras. No hay derecho.
Lo malo de todo esto, es que pasó hace sólo diez años, y el odio no está curado. Los cascos azules, ahora si, velan por la convivencia de una sociedad que está hecha polvo. Una región, que si hubiera tenido intereses económicos de por medio, petróleo, hubiera tenido a los estadounidenses y británicos haciendo cola para evitar una guerra que destrozó el país.
El documental tendría que ser de visión obligatória en todos los institutos y universidades del mundo para que la gente joven sepa lo inútil que es la guerra.
2 respuestas hasta el momento ↓
awanta // Diciembre 11, 2007 a 10:21 pm |
Yo vi el documental. Impactaban las fachadas de los edificios de la ciudad con agujeros de balas todos ellos. Parecían aun recientes.
Salu2
hedonista // Diciembre 12, 2007 a 6:52 am |
Todo el país tiene un aspecto fantasmal, y tardarán mucho tiempo en volver a la normalidad, si es que vuelven algún día…